El blog de El Ring

Sábado 30 de enero, 22H

Posted in Actuaciones, Artes, Eventos, Música by Pablo Fajardo on 25 enero 2010

Gastón Pose y Caro Cajal

Vida y obra de La Chitrula

 

Gastón Pose: Vida y obra de La Chitrula
Gastón Pose: Vida y obra de La Chitrula

 

Gastón Pose

Gastón Pose

Gastón Pose era guitarrista en el barrio porteño de San Telmo. En aquella época, y quizás ahora también, el tango en Buenos Aires estaba “bien muerto y enterrado”, presionado por leyes municipales que dificultaban la tan antigua práctica de la música en vivo en los bares; estaba siendo olvidado a cambio del televisor en los locales, que ofertaba fútbol: más barato y sencillo; y además, asediado por una industria musical que puertas para afuera promocionaba el tango como marca argentina pero lo marginaba en casa, dificultando la creación de nuevos talentos. En esto se encontraba Gastón, él y otros tantos músicos, tocando Garota de Ipanema a petición de turistas desorientados que apenas sabían que habían viajado al sur. En estas que, un caluroso día de Enero, alguien la oyó cantar. Era La Chitrula, una chica provinciana que se ofreció a cantar por unos mangos. “Ché, mirá la minusa, dice que canta”. Y La Chitrula entró en el mundo del tango, de la mano del propio Gastón. 

Con este planteamiento comienza la Opereta Tanguera que Gastón nos presenta. No, no piense que es un compendio de canciones sin más. Es toda una historia hilada a ritmo de tango, pero también de candombes, milongas y todo tipo de ritmos del sur americano. Gastón despliega todo un arsenal de estilos y los desarrolla con gran maestría, con la maestría del que ha ejercido de guitarrista acompañante: músico todo terreno.

En su myspace encontramos el siguiente comentario, por María Volonte:

Gastón Pose, el gran narrador.
Disponerse a escuchar un disco nuevo es siempre un ejercicio de curiosidad y sobre todo de fe. La vida (y también My Space por supuesto!…) me fue enseñando a vencer la resistencia natural a lo inesperado y casi siempre vale la pena. Dejando la pereza y los prejuicios de lado, encontré tesoros impensables detrás del misterio de un primer compás.
Así me paso cuando descubrí “Vida y obra de la Chitrula”: fue como espiar una conversación alrededor del fogón entre Discepolín, Chico Buarque y Woody Allen. Eso sí, con un buen vaso de vino en la mano. Escuchando sus canciones y dejándome llevar al universo que ellas proponen, fue claro para mí que Gastón Pose, además de ser un artista con muchos otros dones, es sobre todo un excelente narrador.
El sabe cómo contar una historia y tiene con qué. Guitarrista canchero y expresivo, con la voz serena del buen decidor, Gastón se divierte enhebrando melodías y versos con un oficio envidiable. En la absoluta fluidez con la que se mueve entre tangos, valses, candombes, baladas y bosanovas se nota su amor por toda la música: la de su Córdoba natal, la de Buenos Aires, la del mundo.
Muchas de sus letras tienen hallazgos geniales, pero lo que más impresionó, aparte del humor y la lucidez feroz, fue la ternura enorme con que va revelándonos sus personajes sin distanciarse de ellos. En la rabia y en la grandeza, en las carcajadas y en las lágrimas de sus criaturas, Gastón celebra a la humanidad toda, en su esplendor y su miseria, delante de los ojos escandalizados de los dioses. Junto con nosotros también él llora y se ríe de sí mismo. Y siempre con la naturalidad y la gracia con que se cuenta un chisme de barrio!…
Con estas palabras los invito a explorar ésta y otras obras de Gastón Pose y de paso le agradezco a él por recordarnos que vivir creativamente no es sólo una cuestión de talento: es una cuestión de humildad y de coraje.
                                                                                     Maria Volonte.

La revista Tangente de Alta Gracia celebró su último disco con la siguiente reseña:

Milonga del esperado regreso
Hay nuevo disco de Gastón Pose y este no es un hecho artístico más. Veamos por qué.
Una ciudad chica no se da cuenta cuando se queda sin un artista. Los reconoce asombrada al verlos regresar.
Los artistas profundos necesitan irse. No pueden mantenerse económicamente ni estar enrostrando sus verdades todo el tiempo.
Gastón Pose se fue hace quince años decidido a vivir de la música como sea. El “como sea” incluyó tocar en bares de mala muerte mientras para mantenerse repartía pizzas en una moto, tocar en las calles de Buenos Aires, en los subtes o en las colas de los bancos.
Tocó jazz, tocó blues, aprendió el idioma de su nueva identidad, es decir, el tango y los ritmos rioplatenses. Muchas veces le ofrecieron ingresar a los circuitos bailanteros. Pero no aceptó ni bajó los brazos. Aprendió a cantar, y a su gracia característica, le puso letras bien rimadas y a su ternura unas melodías naturales y deliciosas.
Varias veces regresó a cantar a Alta Gracia, nunca con la suerte merecida ni el reconocimiento que era necesario, al menos, para salvar los gastos del viaje.
Sacó un disco estupendo, financiado con sus ahorros, que narra con urgencia y esperanza la crisis del 2001 y se llama “La misa de los desesperados”. Allí tocaron nada menos que los hermanos Ibarburu, baterista y guitarrista, que estuvieron en las bandas de Fito Páez, Jaime Ross, Ana Prada, entre tantos otros, y el bajo de Daniel Maza, que venía de formar parte de la banda de Luis Salinas.
Gastón parecía tocar el cielo con las manos pero hasta el último de los centavos se fueron en el material de ese disco sin que la suerte cambiara. No solo no cambiaba sino que empeoraba con la desgracia de Cromañón. Tocaba tangos los sábados y domingos en San Telmo para turistas, despistados y algún alma sensible. Luego los boliches en dónde actuaba fueron cerrados por no respetar las “normas de seguridad”.
Muchas veces estuvo a punto de abandonar la carrera de músico renunciando así a lo que más le importaba en la vida.
Arrasado por un sistema injusto, fue componiendo una obra humorística e irónica que desnuda las mentiras de nuestra falsa identidad, se burla de las miserias y analiza el destino fatal de un país que “aprendió de la tele la moral”. Así nació su segundo disco la opereta “Vida y Obra de la Chitrula”. Una historia que empieza anunciando que el tango “está muerto y enterrado” (y el país, como lo conocimos, también). Ese paralelismo parece el juego de esta simple metáfora de muchacha que tiene todo para ser una gran artista, profunda y bella, llena de ilusiones de triunfo con el de una sociedad que va vaciando sus ideales comprando una y otra vez espejos de colores y traicionándose así misma.
Pero a la vez que anuncia la muerte del tango le busca nuevas formas y lo hace renacer. Al mismo tiempo que nota un futuro negro e irreparable canta canciones llenas de encantamiento y esperanzas. A pesar de que sabe que este disco será dificilísimo de vender en este contexto apuesta a no dejarse caer y lo edita.
Nuevamente acompañado de músicos notables (Daniel Maza, Horacio Fontova, Matías Arriazu que es el guitarrista de Liliana Herrero, el Cuarteto de la Púa) logra un producto de alta calidad artística y humana.
Grabado en vivo (las tomas fueron realizadas de una sola vez por el sonidista de Peteco Carabajal, para dejar de impostar la música con técnicas de estudio y para poder sacar el disco con poco dinero) y con presentaciones comiquísimas de cada tema la opera va ganado en emoción hasta llegar a un final inolvidable con el valsecito ” Contrato Japonés”, “El candombe del Ojalá” y en especial en ” Problemas colectivos” su gran cierre con el ritmo de “marcha camión” cruzando historias cotidianas de nuestro drama nacional con el de “La Chitrula” que se niega a mirar a su alrededor.
Tal vez un día la gente de Alta Gracia pueda escuchar con asombro al gran artista que gestó con su indiferencia y su falta de apoyo a la cultura.
Mientras esto ocurre, los que nos quedamos aquí mirando por la ventana, esperando cotidianamente su regreso, y el de tantos, trataremos de seguirle el vuelo, para ir aprendiendo a no bajar nunca los brazos.
Adolfo Barrera
Más ..
La Tapa del Disco fue realizada por Caloi (nada menos)
El diseño fue realizado por nuestro gran Martín Gennari.
La mezcla la realizó Amilcar Gilabert ( clásico sonidista que entre sus trabajos notables están “Yendo de la cama al living” de Charly García, “Mercedes Sosa en Argentina” y “Aquellos Soldaditos de Plomo” de Victor Heredia , por nombrar algunos discos claves de la cultura popular argentina).
Contiene cuatro Bonus Track grabados en estudio y son maravillosos. “La Milonga del Soñador”, repite el pegadizo “Candombe del Ojalá” y cierra con dos joyas de alto lirismo ” Luna” y ” No es bueno que Dios esté solo”.

 

Gastón Pose y Carolina Cajal

Además, para colmo de bienes, en esta ocasión viene acompañado por Caro Cajal, una contrabajista argentina que viene de presentarse en varios de los más importantes escenarios argentinos y forma parte de los grupos Cambatango y China Cruel, además de dedicarse a la enseñanza.

 La Sala El Ring se enorgullece de poder ofrecer un espectáculo de tan alta calidad. Se trata de un show de los que podríamos calificar de altamente recomendable.  

Precio 5€

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